1. Un nuevo paradigma tecnológico

Aunque parezca un escenario de ciencia ficción, con la inteligencia artificial (AI por su denominación en inglés artificial intelligence) las empresas se están enfrentando a una tecnología transformativa con repercusiones directas en el quehacer humano. 

Hasta la aparición de la AI, las herramientas tecnológicas se habían creado para ser manejadas por seres humanos, así se desarrollaban relaciones de negocio, aplicaciones o soluciones. Esta nueva tecnología rompe con dicha premisa: la AI es la que comprende y opera. 

Es decir, se está dotando a un negocio, a una industria o incluso a un país de capacidades autónomas, inteligentes y capaces de emular las habilidades humanas al punto de poder incluso evolucionar sin que medie la intervención consciente de un sujeto. 

El impacto social de esta implementación debe llevar a las empresas a adoptar hábitos que permitan un empleo exitoso de la AI. Efectivamente, todas las previsiones apuntan a un futuro aún más audaz para esta pujante y revolucionaria tecnología. Las aplicaciones que puede tener la inteligencia artificial en los negocios son prácticamente ilimitadas y cada semana surgen nuevos usos posibles. 

  1. La inteligencia artificial como representante de la empresa

De hecho, las redes neuronales impulsadas por AI se perfeccionan de forma acelerada en áreas como el reconocimiento de voz y de imagen, la identificación y análisis de patrones, la gestión de procesos y la resolución de problemas. 

Aprovechar la inteligencia artificial en el marketing, la gestión y la estrategia a largo plazo de una compañía puede aportar una ventaja muy importante sobre la competencia. Además, resulta muy alentador saber que esta tecnología ya no se encuentra reservada solamente para las empresas altamente tecnológicas que forman parte de la lista Fortune 500. Actualmente, está aumentando exponencialmente la cantidad de pequeñas empresas y emprendedores que emplean la inteligencia artificial en sus actividades diarias.

Es importante tomar en cuenta que la inteligencia artificial interactúa con la gente, es decir, para bien o para mal, se vuelve un representante de la organización. Así, la AI es capaz de tomar decisiones con la misma autoridad que un individuo, así como desarrollar por sí misma una serie de capacidades a ser usadas por varias áreas funcionales de una compañía. 

Hay que tomar en cuenta que los algoritmos de aprendizaje automático pueden llegar a conocernos mejor de lo que nos conocemos nosotros mismos. La capacidad para analizar datos y así aumentar las ventas es una de las consecuencias más lucrativas de la inteligencia artificial. 

La AI puede cribar grandes volúmenes de datos de los usuarios para hallar patrones y tendencias, lo que abre las puertas a un marketing más eficaz y a una optimización de todas las estrategias de contenido. Un claro ejemplo es la actividad en redes sociales pues proporciona predicciones como las recomendaciones de Amazon o de YouTube, es decir, se cuenta con un análisis de datos suficiente como para identificar tendencias de consumo individuales. 

La inteligencia artificial, asimismo, es capaz de analizar las tendencias del mercado y determinar el precio idóneo de un producto o servicio con el fin de optimizar el margen de rentabilidad. 

  1. Comprender la AI como complemento del trabajo humano

Por otro lado, un hábito saludable que adoptan las empresas es comprender a esta tecnología como un complemento para el trabajador humano. Si bien, los empleados pueden ser sustituidos en varias tareas, lo que implica ahorro de dinero, tiempo y recursos, la AI agiliza las tareas administrativas lo que permite a los seres humanos dedicar sus esfuerzos a actividades más creativas y en definitiva generarán más valor para la empresa. 

Tomar decisiones en el acto y pensar con rapidez, son las nuevas facultades que debe desarrollar un trabajador puesto que las tareas repetitivas y rutinarias serán realizadas cada vez más por entidades automatizadas. Aunque la complejidad de la emoción humana podría parecer una barrera para la AI, esta tecnología ha alcanzado capacidades sorprendentes para gestionar lo que ha sido denominado como “análisis del sentimiento”. Por medio de encuestas, redes sociales, software de reconocimiento de imagen y varios procedimientos adicionales, los algoritmos dedicados al análisis del sentimiento pueden generalizar perspectivas humanas en torno a temas específicos con una fiabilidad muy alta.

Así, el análisis del sentimiento puede ayudar a las empresas a predecir el comportamiento de una forma bastante precisa. La tecnología ya existe desde hace algún tiempo. Inclusive se utilizó en 2012, durante la campaña a la presidencia de los Estados Unidos de Barack Obama, para evaluar la opinión de los votantes respecto a anuncios específicos de ciertas políticas y propuestas. 

A través de la inteligencia artificial, tanto los emprendedores emergentes como las industrias ya establecidas pueden dar un giro en tiempo real a medida que cambian las tendencias de consumo o las circunstancias que enfrenta un mercado específico. Por ejemplo, un estudio de la universidad de Harvard muestra que la criba de chats en busca de palabras y frases correlacionadas con ventas de éxito, es capaz de mejorar los índices de éxito nada menos que en un 54%, un porcentaje nada desdeñable.

3 hábitos de las empresas exitosas con Inteligencia Artificial

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